<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Interview | Beatriz Díez Lab</title><link>https://www.bdiezlab.cl/category/interview/</link><atom:link href="https://www.bdiezlab.cl/category/interview/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>Interview</description><generator>Wowchemy (https://wowchemy.com)</generator><language>en-us</language><copyright>© 2024 Beatriz Díez Lab</copyright><lastBuildDate>Fri, 10 Dec 2021 12:20:00 +0000</lastBuildDate><image><url>https://www.bdiezlab.cl/media/icon.png</url><title>Interview</title><link>https://www.bdiezlab.cl/category/interview/</link></image><item><title>Los virus que se ocultan en el agua termal del Tatio comienzan a ser identificados</title><link>https://www.bdiezlab.cl/post/ciencia_en_chile_el_tatio_12_10_2021/</link><pubDate>Fri, 10 Dec 2021 12:20:00 +0000</pubDate><guid>https://www.bdiezlab.cl/post/ciencia_en_chile_el_tatio_12_10_2021/</guid><description>&lt;div style="text-align:justify;">
&lt;figure>
&lt;img src="featured_1.jpg" style="width:90%">
&lt;/figure>
&lt;p>Sobre los 4.200 metros sobre el nivel del mar y durante 9 días un grupo de investigadores se enfocó en tomar muestras en 13 geiser del campo geotérmico El Tatio, en el desierto de Atacama.&lt;br>&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>&lt;strong>Lorenzo Palma, Ciencia en Chile&lt;/strong>. Cada año más de 100 mil visitantes llegan temprano en la mañana, cuando el sol todavía no aparece en la cordillera de Los Andes. Se esfuerzan aguantando el frío, la puna y levantándose temprano para ver algunos de los 40 géiseres o 60 termas y 70 fumarolas que forman el complejo. Dicen que se aprecia mejor antes que salga el sol para ver cómo emerge el agua a 90 grados centígrados y a una presión impresionante y peligrosa.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>El Tatio es, junto con Yellowstone en Estados Unidos y Kamchatka en Rusia, uno de los tres campos geotérmicos más grandes del mundo. Pero El Tatio está a tan solo 100 km de San Pedro de Atacama, en Chile.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>El Tatio o abuelo que llora como se le conoce en Kunza, tiene el récord como el complejo de géiseres más grande del hemisferio sur. También destaca por sus escasas precipitaciones, una alta radiación UV y oscilaciones térmicas diarias de hasta 35°C.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Las comunidades microbianas que existen en este campo geotermal han evolucionado en aislamiento por miles de años, y podrían presentan altas tasas de endemismo dignas de estudiar para comprender de mejor manera las trayectorias de la evolución de la vida en La Tierra y eventualmente en otros planetas, es lo que comenta la Dra. Beatriz Díez de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica de Chile.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Este lugar pone a prueba las teorías ecológicas, como las relaciones entre los virus y sus hospederos, explica la investigadora de la Universidad Católica. El interés por tener muestras de las 13 termas fue encontrar sitios con características similares, tanto de la salinidad, el pH y la temperatura. Una de las preguntas que se plantearon fue ¿Si todas las condiciones ambientales son iguales en las termas, encontraremos los mismos organismos vivos en ellas?&lt;br>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_2.jpg" style="width:80%">
&lt;/figure>
&lt;p>El grupo se cuestionó también entonces si al existir condiciones similares entre las termas ¿existen virus distintos o serían los mismos que infectan a las mismas comunidades de organismos vivos que las habitan?. La Dra. Díez explica que es importante en ecología entender si es verdad que todo está en todas partes y solo las condiciones del ambiente están seleccionando la presencia o no de un determinado organismo en ellas y, por tanto, sus relaciones con otros organismos, como en este caso entre un virus y su hospedero.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Hasta ahora las primeras investigaciones de la Dra. Díez señalan de presencia de muchos virus en estas termas que podrían infectar a bacterias termófilas. “&lt;strong>Estamos trabajando para identificar hospederos específicos y para descubrir que virus son los más activos. Hemos descubierto también junto con el estudiante de doctorado Oscar Salgado de la Universidad Católica, que muchas de estas bacterias termófilas de El Tatio poseen mecanismos de inmunidad adaptativa llamados sistemas CRISPR-Cas, que ayudarían a estas bacterias a defenderse de estos virus, los cuales tienen que mutar para poder volver a conseguir infectar a estas bacterias, y este juego predador-presa mantiene estas comunidades activamente luchando por su existencia en estos ambientes extremos a altas temperaturas&lt;/strong>”.&lt;/p>
&lt;p>&lt;strong>Colaboración entre equipos&lt;/strong>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_3.jpg" style="width:80%">
&lt;/figure>
&lt;p>La Dra. Díez y su equipo del Laboratorio de Ecología Microbiana de Sistemas Extremos no estuvo sola durante los 9 días en El Tatio, la acompañaron estudiantes e investigadores, como Simón Beard, del Laboratorio de Ecofisiología Microbiana de la Fundación Ciencias &amp;amp; Vida, dirigido por la Dra. Raquel Quatrini. Simón, mencionó que los microorganismos estudiados tienen un papel ecológico muy relevante, ya que participan en los ciclos de elementos como el carbono, nitrógeno y azufre. “&lt;strong>Este trabajo colaborativo hizo de este viaje una experiencia sumamente enriquecedora, con un equipo muy profesional y en un ambiente muy grato, el cual nos permitió conocer y aprender de las experiencias del grupo de la Dra. Beatriz Díez sobre sistemas termales no acidófilos, y a la vez aportar con nuestras propias experiencias y conocimientos para conseguir los objetivos de este viaje&lt;/strong>”, destacó Simón Beard, de la Fundación Ciencias &amp;amp; Vida.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Además, la geóloga del grupo, Carla Barbosa Troncoso, estudiante de Magíster de la Universidad de Chile, dirigida por el Dr. Diego Morata, también los acompaño por segunda vez en esta expedición a El Tatio, donde en la primera salida de enero 2020 se encargó de tomar muestras de agua de las fuentes termales para analizar la química, y ahora se preocupó de identificar fuentes termales, y medir de nuevo parámetros fisicoquímicos, registro fotográfico y coordenadas.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Esta investigación destaca por ser la primera que ha estudiado microorganismos nativos asociados a un ambiente tan particular como El Tatio, además es el primer estudio comprehensivo de ecología viral en tapetes microbianos, que son verdaderas alfombras de organismos, en este caso de aguas termales terrestres.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Cuando usted visite El Tatio podrá observar que algunos geiseres se pintan entre naranjo y verde, y esta coloración no es casual, sino el resultado de la interacción de organismos autotróficos, que utilizan el CO2 del ambiente para generar materia orgánica, que forman tapetes microbianos no siempre fáciles de encontrar y que ocultan todavía una gran diversidad e interacciones biológicas por explorar. Justo ahí se encuentran los virus y no existen ellos si no tienen un organismo hospedero al que infectar, que son mayormente en estos ambientes las bacterias y las arqueas, que son organismos procariotas unicelulares y, algunos de ellos filamentosos. Todo un mundo por explorar, cuentan los especialistas, del cual una de las componentes que se sabe menos es el caso de los virus ¿cómo funcionan, ha quién infectan y como evolucionan junto a sus hospederos bajo estas condiciones extremas a altas temperaturas? Estas y otras preguntas son las que están respondiendo los investigadores en el proyecto ANID_Fondecyt Regular 1190998 que dirige la Dra. Díez.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Para obtener información de los virus, se estudiaron los tapetes microbianos en esta expedición donde participaron estudiantes como Felipe Loyola (Magíster de la Universidad de Chile) cuya tutora es la Dra. Díez en la Universidad Católica. Él se dedicó, junto a otros estudiantes, a obtener las muestras para poder secuenciar todos los genomas virales o metaviromas, presentes en más de 20 tapetes microbianos obtenidos de diferentes termas, y para lograrlo, cuenta, se recolectó trozos del tapete microbiano, luego se presionó a través de una malla de 35 micrones para obtener el líquido que contienen y que arrastra a los virus con él, hasta llenar bidones que se guardaban en oscuridad.&lt;br>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_4.jpg" style="width:80%">
&lt;/figure>
&lt;p>Una vez en el laboratorio que montaron en el hostal donde se alojaron en San Pedro de Atacama, el equipo preparó un sistema de filtración basado en bombas peristálticas donde el líquido intersticial obtenido del tapete estrujado, corría a través de unas mangueras que estaban conectadas a distintos filtros para ir eliminando los distintos tipos celulares y obtener finalmente la fracción viral necesaria para obtener el metaviroma.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>“&lt;strong>Una vez filtrado todo el líquido intersticial, lo que hicimos fue concentrar los virus obtenidos mediante una técnica de floculación (precipitación) utilizando cloruro férrico, donde luego de incubar con este reactivo se forman flóculos (agregados) de los virus, lo que nos permitió después filtrar estos flóculos y retenerlos en un filtro (una pequeña malla de 1 μm), utilizando el mismo sistema de filtración de bombas. Esto se almacena y posteriormente se extrae su ADN para secuenciarlos, y finalmente analizar las comunidades virales mediante distintas herramientas bioinformáticas&lt;/strong>”, explicó Felipe Sepúlveda, estudiante de doctorado de la Universidad Católica.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Los investigadores dicen que quieren aportar para formar un repositorio de conocimiento científico de la zona, pero también cultural para Chile y el mundo, “&lt;strong>que además pueda ayudar a las comunidades originarias a lograr una mejor gestión y conservación del parque. Ojalá que en algún momento se logre nombrar al campo geotermal El Tatio como Patrimonio de la Humanidad&lt;/strong>”, concluyó la doctora Beatriz Díez.&lt;br>&lt;/p>
&lt;br>
&lt;p>También puedes leer la entrevista en su formato original en &lt;a href="https://www.cienciaenchile.cl/los-virus-que-se-ocultan-en-el-agua-termal-del-tatio-comienzan-a-ser-identificados/" target="_blank" rel="noopener">Ciencia en Chile&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/div></description></item><item><title>Los virus que se ocultan en el agua termal del Tatio comienzan a ser identificados</title><link>https://www.bdiezlab.cl/post/ciencia_en_chile_o_austral_10_25_2021/</link><pubDate>Mon, 25 Oct 2021 12:20:00 +0000</pubDate><guid>https://www.bdiezlab.cl/post/ciencia_en_chile_o_austral_10_25_2021/</guid><description>&lt;div style="text-align:justify;">
&lt;p>El Océano Austral se concibe como un laboratorio natural, que presenta características únicas y desafiantes para cualquier organismo, como son las bajas temperaturas y alta radiación, y pese a ello, recientemente confirmaron la presencia de más de 2000 genomas de virus antes no identificados.&lt;br>&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>&lt;strong>Lorenzo Palma, Ciencia en Chile&lt;/strong>. El Océano Austral es considerado uno de los más aislados, ya que sus aguas están ligadas a la corriente Circumpolar Antártica, lo que puede permitir el desarrollo de poblaciones endémicas, entre ellas las de los virus, que en la actualidad siguen siendo identificados como novedosos, ya que no son muchos los estudios desarrollados en la zona.&lt;br>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_1.jpg" style="width:80%">
&lt;/figure>
&lt;p>La identificación de virus es justo el trabajo que realizaron científicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile con colaboradores de la Universidad de Alicante, España, e informaron la presencia de 2.416 nuevos genomas de virus en el Océano Austral, esto aumenta en un 25% todo el catastro de virus registrados hasta la fecha.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Los resultados fueron publicados en la revista científica mSystems, de la &lt;strong>American Society for Microbiology&lt;/strong> (“ASM”). El grupo de especialistas recolectó a dos metros de profundidad durante todo un mes en febrero del 2016, muestras de agua de mar en las costas de la isla Greenwich, Islas Shetland del Sur, Península Antártica Occidental. Además de estas muestras, se usaron para este análisis de comunidades virales, 64 muestras de las bases de datos públicas. Aproximadamente el 90% de los genomas virales recuperados en este trabajo no habían sido identificados anteriormente en estas bases de datos.&lt;br>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_2.jpg" style="width:80%">
&lt;/figure>
&lt;p>&lt;strong>Uno de los resultados más interesantes de este estudio según la Dra. Beatriz Díez&lt;/strong>, investigadora del Departamento de Genética Molecular y Microbiología de la P. Universidad Católica de Chile, es que 186 géneros de los virus identificados podrían ser endémicos, esto quiere decir que solo hasta la fecha se han encontrado presentes en el Océano Austral. La hipótesis de los expertos es que la mayoría de estos genomas virales recuperados no constituyen realmente nuevos géneros virales, sino que representan poblaciones virales altamente divergentes a virus ya conocidos. Esto significa que existe un bajo flujo genético con otras regiones oceánicas y han estado bajo una fuerte selección debido al aislamiento geográfico y las presiones ambientales de la Antártica, aclara también, el Dr. Sergio Guajardo, otro coautor del estudio. Un dato de interés que cuenta este investigador es que la baja temperatura y radiación generan adaptaciones en las comunidades virales, las que en conjunto con el aislamiento geográfico se traducen en la diversificación de los virus marinos.&lt;/p>
&lt;p>La Dra. Beatriz Díez destaca que, pese a las duras condiciones del Océano Austral, los virus se adaptan y siguen teniendo éxito, “&lt;strong>cabe recordar que los virus son abundantes en los sistemas marinos e influyen fuertemente en la composición y diversidad de la comunidad microbiana&lt;/strong>”, detalló la investigadora.&lt;/p>
&lt;p>“&lt;strong>Nuestro análisis demuestra que los virus en antártica portan genes análogos a los presentes en su huésped para asegurar la supervivencia del mismo durante la replicación viral&lt;/strong>”, dice la investigadora y también explica que portan proteínas que les pueden permitir percibir y responder a los fuertes cambios estacionales de temperatura y condiciones nutricionales. Además de proteínas que pueden formar parte de un mecanismo crioprotector para mejorar la supervivencia del huésped durante la infección y, en última instancia, aumentar la aptitud viral.&lt;/p>
&lt;p>“&lt;strong>Finalmente, encontramos evidencia de ciertas adaptaciones que se asocian al plegamiento de las proteínas y al aumento de su flexibilidad para mejorar la actividad enzimática bajo las condiciones termodinámicamente menos favorables de las aguas antárticas&lt;/strong>”, explicó la académica.&lt;/p>
&lt;p>Los virus en el océano logran modificar los ciclos biogeoquímicos, de hecho, dice la Dra. Díez, logran causar entre un 3 a un 68% de la mortalidad bacteriana en estos sistemas. “Ahora que ya tenemos nociones de su presencia y novedad, hay que seguir estudiando sus posibles interacciones con hospederos en las comunidades microbianas marinas, y así poder entender mejor su papel ecológico en estas aguas antárticas”, expresó la académica.&lt;/p>
&lt;p>El grupo de investigadores se encuentra preparando la campaña Antártica 2022, ECA58, que dará inicio en enero. “&lt;strong>Esperamos de nuevo poder colectar nuevas muestras de agua de mar en la costa de la Isla Greenwich, para indagar en la relación de estos nuevos virus identificados con sus hospederos y poder así trabajar en varias hipótesis sobre cómo estos virus están modulando ciertas poblaciones microbianas marinas de gran interés ecológico en esta región&lt;/strong>”, adelantó la especialista.&lt;/p>
&lt;br>
&lt;p>También puedes leer la entrevista en su formato original en &lt;a href="https://www.cienciaenchile.cl/investigadores-estudian-las-estrategias-de-adaptacion-de-los-virus-en-el-oceano-austral-e-identifican-mas-de-2-000-nuevos-genomas-virales/" target="_blank" rel="noopener">Ciencia en Chile&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/div></description></item><item><title>Campo de géiseres El Tatio, el laboratorio geotérmico más alto del mundo para conocer virus</title><link>https://www.bdiezlab.cl/post/ciencia_en_chile_el_tatio_05_18_2020/</link><pubDate>Mon, 18 May 2020 12:20:00 +0000</pubDate><guid>https://www.bdiezlab.cl/post/ciencia_en_chile_el_tatio_05_18_2020/</guid><description>&lt;div style="text-align:justify;">
&lt;figure>
&lt;img src="featured_1.jpg" style="width:90%">
&lt;/figure>
&lt;p>Un grupo de investigadores de Chile estudia a más de 4.200 msnm distintos virus existentes en el agua de los géiseres del campo geotérmico El Tatio, en la Cordillera de Los Andes, en pleno desierto de Atacama.&lt;br>&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>&lt;strong>Lorenzo Palma, Ciencia en Chile&lt;/strong>. Cada año el campo geotermal El Tatio es visitado por más de 100.000 turistas, pero también llegan científicos. Hace varios años que muestrean la zona, pero actualmente ejecutan una investigación Fondecyt, la cual permitió reunir a un grupo de investigadores nacionales, liderado por la Dra. Beatriz Díez, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), junto a Diego Morata; Carla Barbosa, la estudiante de magíster de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (UC) y la Dra. Raquel Quintrini de la Fundación Ciencia y Vida de la Universidad San Sebastián (USS), para estudiar las comunidades virales y sus interacciones con potenciales hospederos en el campo geotermal de El Tatio, ubicado a 89 kilómetros del pueblo de San Pedro de Atacama.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>El Tatio cuenta con más de 200 géiseres, fumarolas y piscinas termales, dispersos en un área de hasta 30 km2, siendo el campo geotermal más grande del hemisferio sur y el cuarto del mundo. Las condiciones ambientales en las que éste se emplaza son extremas, debido a su elevación por sobre los 4000 m.s.n.m., a sus escasas precipitaciones, a la alta radiación UV y a las oscilaciones térmicas diarias de hasta 35°C a las que está sometido. Las comunidades microbianas que existen en este campo geotermal han evolucionado en aislamiento por miles de años, y presentan altas tasas de endemismo dignas de estudiar para comprender de mejor manera las trayectorias de la evolución de la vida en La Tierra y eventualmente, en otros planetas como Marte, cuentan las investigadoras.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>La Dra. Díez, cuando visita El Tatio, se acerca lo más posible a las aguas hirviendo de los distintos geiseres que existen en el campo geotermal para lograr comprender los efectos que tienen las variables del ambiente, como la temperatura y el pH, así también para comprender cómo serán las diferencias entre virus entre un géiser y otro más distante. Todo esto, cuentan, les servirá para catalogar la biodiversidad viral y la dinámica bajo las condiciones ambientales y geológicas particulares que existen en El Tatio.&lt;br>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_2.jpg" style="width:80%">
&lt;figcaption> Dra. Beatriz Díez, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). &lt;/figcaption>
&lt;/figure>
&lt;p>“&lt;strong>En estos momentos, en los que el mundo está en jaque por componentes mínimos e invisibles como el virus SARS-CoV2, y la enfermedad Covid-19 que estos causan, se hace evidente la importancia y la necesidad de obtener más y mejor información sobre la diversidad, identidad, función y actividad de los virus en la naturaleza. Sin esta información es difícil generar el conocimiento necesario para estar preparados y anticipar sus impactos en la salud humana o en la de nuestro medioambiente. Por diversas razones, muchos virus que no tienen como hospedero habitual a los humanos están convirtiéndose en un problema importante de salud pública&lt;/strong>”, explica la investigadora.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>El equipo de trabajo comenzó el segundo año de cuatro, en el marco del proyecto Fondecyt Regular (N°1190998). Hasta la fecha, han logrado encontrar y georeferenciar más de 20 termas con similares condiciones físico-químicas y geológicas, con espléndidos tapetes microbianos creciendo en ellas, condición previa para ser seleccionadas y muestreadas. “&lt;strong>Esto junto con la puesta a punto de algunas metodologías tanto de muestreo como de procesado de muestras, nos va a permitir ahora llevar a cabo el trabajo planificado en algunos de los objetivos planteados en el proyecto. Con la pandemia no pudimos terminar nuestro muestreo del primer año y será necesario esperar a poder viajar de nuevo para obtener muestras de todas estas termas encontradas que cumplen con las condiciones necesarias para el estudio&lt;/strong>” detalló la directora del a investigación.&lt;br>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_3.jpg" style="width:80%">
&lt;figcaption> Campaña de muestreo en El Tatio. Oscar Salgado, estudiante de doctorado durante el muestreo. &lt;/figcaption>
&lt;/figure>
&lt;p>Esta investigación destaca por ser la primera que ha estudiado microorganismos nativos asociados a un ambiente tan particular como El Tatio, además es el primer estudio comprehensivo de ecología viral en tapetes microbianos, que son verdaderas alfombras de organismos, en este caso de aguas termales terrestres.&lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Cuando usted visite EL Tatio podrá observar que algunos geiseres se pintan entre naranjo y verde, y esta coloración no es casual, sino el resultado de la interacción de organismos autotróficos, que forman alfombras microbianas, que no siempre es fácil de encontrar y que ocultan una diversidad totalmente nueva. Justo ahí se encuentran los virus y no existen ellos si no tienen un hospedero, por ende, están las bacterias y las arqueas, que son organismos procariotas unicelulares y filamentosos. Todo un mundo por descubrir, cuentan los especialistas, del cual se sabe muy poco en el caso de los virus ¿cómo funcionan y evolucionan bajo estas condiciones extremas? Serán preguntas en las que seguirán profundizando durante los próximos tres años.&lt;br>&lt;/p>
&lt;video width="320" height="240" controls>
&lt;source src="./Tatio.mp4" type=video/mp4>
&lt;/video>
&lt;p>Los investigadores dicen que quieren aportar para formar un repositorio de conocimiento científico de la zona, pero también cultural para Chile y el mundo, “&lt;strong>que además pueda ayudar a las comunidades originarias a lograr una mejor gestión y conservación del parque. Ojalá que en algún momento se logre nombrar al campo geotermal El Tatio como Patrimonio de la Humanidad&lt;/strong>”, concluyó la doctora Beatriz Díez.&lt;br>&lt;/p>
&lt;br>
&lt;p>También puedes leer la entrevista en su formato original en &lt;a href="https://www.cienciaenchile.cl/campo-de-geiseres-el-tatio-el-laboratorio-geotermico-mas-alto-del-mundo-para-conocer-virus/#:~:text=Papers-,Campo%20de%20g%c3%a9iseres%20El%20Tatio%2C%20el%20laboratorio%20geot%c3%a9rmico%20m%c3%a1s,del%20mundo%20para%20conocer%20virus&amp;amp;text=Un%20grupo%20de%20investigadores%20de,en%20pleno%20desierto%20de%20Atacama" target="_blank" rel="noopener">Ciencia en Chile&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/div></description></item><item><title>El paraíso de una ecóloga microbiana</title><link>https://www.bdiezlab.cl/post/revista_paula_bd_interview_04_25_2019/</link><pubDate>Thu, 25 Apr 2019 12:20:00 +0000</pubDate><guid>https://www.bdiezlab.cl/post/revista_paula_bd_interview_04_25_2019/</guid><description>&lt;div style="text-align:justify;">
&lt;p style=" font-size:20px; text-align:justify; font-weight: bold; font-family: Helvetica;">
Para Beatriz Díez (47) todo se trata del mar, esa masa oscura e inconmensurable que aloja parte importante de los misterios científicos. Criada a orillas del Mediterráneo, esta investigadora española que actualmente vive en Chile, creció sintiendo que lo que faltaba por descubrir en las profundidades del océano era tan pequeño e infinito que pasaría inadvertido ante el interés humano, y que lo mismo ocurriría con el mar de células que vivía bajo sus pies. &lt;br> &lt;/p>
&lt;p>Beatriz Díez era una niña curiosa, al menos eso recuerda. En su natal Alicante, España, soñaba con ser arqueóloga. Quería meterse en sitios complejos y descubrir cosas nuevas, como por qué las piedras eran de distintos tamaños o entender por qué algunas tenían colores diferentes. En ese entonces, sentía que el planeta era mucho más que una montaña estática o un desierto infértil. Algo le decía que había un mundo vivo alucinante escondido detrás de sus formas. Por eso, decidió estudiar Ciencias Biológicas y dedicarse a observar, microscopio en mano, el comportamiento de la parte más pequeña de los organismos vivos: los microorganismos. &lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Para esta científica pionera en el uso de metodologías de la biología molecular en el estudio de la vida marítima, el mar es una necesidad. Por eso, a los 24 años decidió emigrar hasta la Universidad Autónoma de Barcelona y estudiar un doctorado que terminaría siendo el trampolín a una prolífica carrera en las ciencias. Durante su doctorado en el Instituto de Ciencias del Mar, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España, trabajó en el antiguo acuario de Barcelona, a pocos metros del emblemático barrio de la Barceloneta. Para ella, ese lugar donde tocaría la cima del prestigio científico por su metodología y análisis microbiano de la vida marina —algo que muy poca gente hacía en ese entonces—, emanaba inspiración y amor por la vida marina. &lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Cuenta que por esos años podría haber estudiado a las ballenas, porque sin duda le encantaban, pero escogió ir al inicio de la cadena trófica, donde están los virus, las bacterias y toda clase de organismos pequeños que a simple vista nadie ve. &amp;ldquo;Aún sabemos muy poco sobre cuántos son, qué es lo que hacen, cómo se relacionan entre ellos, qué los estresa, para qué nos podrían servir o cómo los afectamos. Lo que sí sabemos con certeza es que la vida marina es un amalgama de ciclos biogeoquímicos complejos que empiezan y terminan en los microorganismos más pequeños de la cadena. Un mayor entendimiento de ellos podría llevarnos a resolver problemas gigantescos, como la supervivencia en un lugar con temperaturas extremas, menos oxígeno y menos agua&amp;rdquo;, comenta pensando en aquellos organismos extremófilos que han logrado sobrevivir donde ningún ser vivo superior, incluido el humano, lo ha conseguido sin ayuda. &lt;br>&lt;/p>
&lt;p>Siguiendo esa línea de investigación y yendo más allá de una película de ficción sobre la vida en otros mundos, en 2010 Beatriz Díez llegó a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica de Chile y allí instaló su laboratorio. Desde aquel lugar, trabaja a diario por avanzar en el entendimiento de cómo sobrevive la vida microbiana en los diversos ambientes extremos de Chile y la Antártica, los que a su vez han sido destacados por la NASA como lugares de interés para evaluar distintas alternativas de vida humana en otros planetas. &lt;br>&lt;/p>
&lt;h3> ¿Por qué decidiste trabajar en Chile y no en la NASA? &lt;/h3>
&lt;p>Llegué a Chile por casualidad. Después de estudiar por varios años la biodiversidad de los microorganismos de los océanos, como el Mediterráneo en España y el Índico y el Ártico en Suecia, recibí una invitación para postular a un cargo en el Departamento de Genética Molecular y Microbiología de la UC. Yo conocía científicos españoles que amaban este país, pero nunca había estado aquí. En mi primera búsqueda en Google vi que había glaciares milenarios, más de 80 volcanes activos con incontables ambientes termales, el desierto más árido del planeta y una costa de más de 4.300 kms de norte a sur. ¡Los microorganismos de este lugar han sobrevivido a todo eso! Me demoré cinco segundos en ver que este país era el paraíso para una microbióloga ambiental y ecóloga microbiana como yo. &lt;br>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_2.jpg" alt="Revista_PaulaLaTercera" style="width:100%">
&lt;figcaption> Laboratorio Dra. Beatriz Díez (PUC). Fotos: Mila Belén - Revista Paula La Tercera &lt;/figcaption>
&lt;/figure>
&lt;h3> Suena a que hacer investigación microbiana en Chile es un sueño. ¿Es tan así? &lt;/h3>
&lt;p>Hay que ir por partes. Antes que eso, Chile ofrece una de las oportunidades más interesantes de hacer un aporte real a la ciencia: formar una escuela de ecólogos microbianos en un país extremo, en la mitad de un laboratorio natural tan fascinante que está en la mira de la NASA por sus condiciones climáticas y geoquímicas. Y en eso estoy yo ahora, haciendo academia, compartiendo el laboratorio y las expediciones a la Antártica, a San Pedro de Atacama, a la Patagonia o a dónde sea con jóvenes de pre y postgrado cuya pasión es investigar la microbiología. Sin embargo, la microbiota de este país, la parte más pequeña del ecosistema, ha sido súper inexplorada. Hoy todos sabemos que en el Norte están los cielos más despejados para ver un mar de estrellas, pero con ese mar de células que está a nuestros pies hay una deuda interesante de metodologías y difusión. &lt;br>&lt;/p>
&lt;h3> ¿Y qué se podría hacer para cambiar esta situación? &lt;/h3>
&lt;p>Creo que Chile debiese influenciar la ciencia y la astrobiología mundial, porque todo lo que tiene que ver con encontrar vida y adaptaciones en sitios inesperados como los géiseres o los glaciares, es la bandera que falta para ayudar al conocimiento de un nuevo mundo desconocido. &lt;br>&lt;/p>
&lt;h3> ¿Cómo se responde desde la microbiología a esos fenómenos que están haciendo que pensemos en vivir en otros mundos? &lt;/h3>
&lt;p>Uno solo tiene que explicar cómo surgió la vida en este planeta y cómo ha evolucionado para dar respuesta a eso. Los microorganismos han estado aquí por siempre y ellos se han adaptado para poder sobrevivir bajo cualquier condición por extrema o perturbadora que sea, incluido los cambios de clima. Ellos están respondiendo todo el tiempo sobre la mejor forma de habitar este planeta y ahora nos toca aprender de eso. Porque esto es urgente. Como humanidad tenemos poco tiempo y muchos obstáculos debido al perjuicio que causó nuestra evolución. &lt;br>&lt;/p>
&lt;h3> Hablando de evolución, según cifras de la Unesco, en Chile solo un 32% de la investigación científica es protagonizada por mujeres. ¿Por qué crees que ocurre eso? &lt;/h3>
&lt;p>Soy curiosa por naturaleza y creo que hay muchas mujeres en el mundo que también lo son, pero viven bajo circunstancias o una cultura que no las potencia como investigadoras. Hablar de este tema es complejo, porque todos tenemos culpa. Pero a la vez, todos tenemos el potencial y la responsabilidad de hacer cambios. Tuve la suerte de vivir en Suecia, uno de los países que ha hecho un mayor esfuerzo por la igualdad. Y como mujer, como investigadora, como peatona, eso se nota. La igualdad permea a la comunidad y empodera a las mujeres para tomar posiciones de liderazgo. Me encantaría ver que algo así ocurra pronto aquí. &lt;br>&lt;/p>
&lt;figure>
&lt;img src="featured_3.jpg" alt="Revista_PaulaLaTercera" style="width:100%">
&lt;figcaption> Dra. Beatriz Díez. Fotos: Mila Belén - Revista Paula La Tercera &lt;/figcaption>
&lt;/figure>
&lt;h3> ¿Cómo se podría motivar la participación de niñas y jóvenes en las ciencias? &lt;/h3>
&lt;p>Las mujeres en ciencias animan a que más mujeres vayan hacia la ciencia. Visibilizar casos de científicas innovadoras, creativas, que con un sacrificio enorme han sido exitosas, motiva a otras a seguir este camino. Eso y pasarlo bien como investigadora y como persona, no ver límites dentro de uno, más allá de si eres hombre, mujer o una niña. Eso es inspirador. Creo que la sensibilidad y la creatividad que tienen muchas mujeres chilenas las va hacer triunfar una vez que consigan echar abajo los límites y las barreras. Esta es una lucha por la razón y la fuerza que va a durar mucho tiempo, porque la evolución es lenta y a veces la adaptación puede ser dolorosa, pero creo que este es un buen momento a nivel planeta y Chile no se va a quedar atrás. &lt;br>&lt;/p>
&lt;h3> Como los microorganismos, que constantemente están tratando de saltar sus limitaciones para evolucionar y adaptarse, ¿no? &lt;/h3>
&lt;p>Esto es cuestión de adaptarse día a día y evolucionar para conseguir una meta y ser feliz, no porque las mujeres creamos que somos más inteligentes o mejores, sino porque tenemos los mismos potenciales y queremos contribuir. Y realmente sabemos cómo hacerlo. &lt;br>&lt;/p>
&lt;br>
&lt;p>También puedes leer la entrevista en su formato original en &lt;a href="https://www.latercera.com/paula/paraiso-una-ecologa-microbiana/" target="_blank" rel="noopener">Revista Paula - La Tercera&lt;/a>&lt;/p>
&lt;/div></description></item></channel></rss>